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CÁNCER

Según datos de la Sociedad Española de Oncología Médica, sólo en el año 2007, más de 7 millones y medio de personas murieron de cáncer en el mundo[1]. En España la cifra ascendió hasta 100.000, constituyendo la primera causa de muerte en varones, incluso por delante de la cardiopatía isquémica.

De entre todos los tipos de cáncer, el cáncer de colon es la segunda causa de muerte, después del de pulmón en el hombre y el de mama en la mujer. El cáncer de colon puede producir una metástasis, es decir, las células del tumor pueden migrar a otros órganos. El hígado es el principal lugar de las metástasis del cáncer de colon. De hecho, en un alto porcentaje de los casos, la metástasis se detecta antes que la lesión inicial en el colón. La mayoría de los tumores de hígado son tumores secundarios, es decir, provienen de un cáncer (primario) de colon, aunque también pueden venir de tumores de páncreas, linfoma, próstata, vejiga o pulmón. La tasa de supervivencia a 5 años de un paciente sin tratamiento con tumor o metástasis en hígado es del 10%.

RESERCIÓN QUIRÚRGICA

Algunos pacientes que presentan tumores en el hígado pueden ser sometidos a una intervención quirúrgica con objeto de eliminar mecánicamente el fragmento del hígado que incluye el tumor (figura A). Este procedimiento se denomina resección, y es de hecho una operación habitual no sólo en el tratamiento de tumores, sino también en la eliminación de quistes u otras lesiones del hígado.

La principal problemática de la resección quirúrgica es la excesiva cantidad de sangre que se pierde durante la intervención quirúrgica (hemorragia), que puede estar entre 200 y 500 mL. Esta pérdida de sangre está directamente relacionada no sólo con la necesidad de transfusiones de sangre, sino con la cantidad de días de estancia hospitalaria tras la operación (10 días es un valor medio habitual). También está relacionada con la tasa de recurrencia del tumor y por consiguiente con la disminución de la supervivencia del paciente.

ABLACIÓN FOCAL

Por otro lado, hay pacientes que tienen tumores en el hígado pero que no pueden ser sometidos a una resección quirúrgica. En este caso, es posible eliminar el tumor quemándolo de forma mínimamente invasiva. Este procedimiento se denomina ablación y es sin duda un término confuso puesto que no se elimina mecánicamente ninguna parte del tejido, sino que únicamente se elimina la «funcionalidad» del tejido tumoral. Esto se hace mediante dispositivos médicos en forma de aguja que penetran la piel hasta llegar al hígado, y que producen una lesión térmica que debe englobar todo el volumen del tumor más un centímetro de seguridad (figura B). El principal inconveniente de las tecnologías actuales para la ablación de tumores es el reducido tamaño de las lesiones y la imposibilidad de producir lesiones de forma esférica que se adapten a dicha forma del tumor.

MÁS INFORMACIÓN

Cirugía de resección hepática:

http://www.hopkinsmedicine.org/liver_tumor_center/treatments/surgery_remove_tumor.html

http://www.cancer.org/cancer/livercancer/detailedguide/liver-cancer-treating-surgery

Ablación focal de tumores:

http://www.cancer.org/cancer/livercancer/detailedguide/liver-cancer-treating-tumor-ablation


[1] El Cáncer en España.com (Sociedad Española de Oncología Médica), www.seom.org.